lunes, 22 de marzo de 2010

Cuarta Revisión

Parece que todo va muy bien por el momento. :)

Al llegar a la consulta, cuando el doctor Peris me preguntó qué tal iba le comenté que durante los últimos días veía una extraña sombra en la periferia izquierda del ojo operado. Yo misma le dije que creía que era el párpado, que al estar aún hinchado me alcanza un poquito del campo visual, pero no estaba de más asegurarse. El doctor Peris echó un vistazo concienzudo a la retina. Primero usó la lente esa que hay que pegar al ojo. Hoy se me hizo tan incómodo que, después de varios intentos, utilizó otro instrumento mucho más tolerable (la mencionada visera con la luz incrustadas y una lente extra). Dijo que con este segundo instrumento no se veía tanto detalle, pero que lo más importante había llegado a verlo con el otro cristal hasta que ya no lo soporté más. El doctor Peris aseguró que la retina estaba perfecta, que no había arrugas de momento y que todo iba de lujo. Comentó que la sombra negra que yo veía podía ser el párpado o bien incluso el borde de la silicona.

Se le olvidó tomarme la tensión ocular al entrar, así que lo hizo después y me salió 20. Me explicó que, al pegarme aquella lente al ojo y presionar, la tensión disminuye, así que calculó que tendría una presión real de 23. Como está en el límite de los valores normales, me dio unas gotas para mantenerla a raya. Afirmó que me las daba porque no tenían ningún efecto secundario. Se llaman Timoftol y las tengo que poner cada 12 horas. Sigo además con el Colircusí Ciclopléjico, que hasta ahora ponía cada 8 horas y ahora me tocan cada 12. Este colirio es un anestésico leve que además mantiene dilatada la pupila. Y sigo también con Tobradex (antibiótico y antiinflamatorio) y con Oftalar (antiinflamatorio también), ambos cada 6 horas. Será por gotas...

Me ha dicho que prefiere esperar dos o tres meses para operar porque, aunque podría hacerlo ahora, tras una operación de retina el riesgo de que esta se arrugue es mayor durante los dos o tres primeros meses. Y si se ha de arrugar, el aceite de silicona hará que esas arrugas sean mucho más leves y, por tanto, más fáciles de solucionar. Cuando pase un tiempo prudencial y el riesgo de arrugamiento disminuya, se fijará la fecha de la operación.

De momento, la cita para la próxima revisión es el día 12 de abril. Ya hago una vida completamente normal, aunque sigo evitando los movimientos bruscos y sigo durmiendo del lado derecho. Para evitar ponerme boca arriba sin darme cuenta mientras duermo, utilizo el truco de ponerme una pinza del pelo bastante protuberante en el cogote. Así, si tropiezo con ella en la almohada sé que estoy girando demasiado. Y lo más pesado que cojo suele ser el gato, que se está poniendo un poco gordete... jejeje.

Después del oftalmólogo me fui a la óptica a hacerme unas gafas nuevas, porque las mías son prehistóricas y en el IMO me recomendaron que las actualizase. El cristal izquierdo que ponga será provisional, aunque costará caro igualmente y me valdrá sólo para los próximos dos o tres meses. Pero mejor eso que andar con mis gafas del período jurásico con las que no veo nada ni por un ojo ni por el otro. Hasta ahora, como siempre usaba lentillas, me daba igual, porque sólo ponía las gafas para estar al ordenador en casa. Como ahora las uso bastante más (aunque también me defiendo bien poniendo sólo la lentilla derecha), creo que compensa actualizar. Me llamó mucho la atención que hace un par de semanas, en el IMO, la graduación de mi ojo izquierdo era de 3,5 dioptrías de miopía. Hoy tenía 2, aunque con un astigmatismo de 2,25. Vamos, que tengo el ojo que no sabe si va o si viene.

Y bueno, sólo me queda decir que el párpado sigue un poco hinchado, más o menos como en la última foto que os mostré, y que parece que se toma su tiempo para volver a su tamaño original. Por lo demás, y salvo la sombra del párpado por la periferia, no hay novedad y el ojo sigue sin producirme molestias.

Próxima cita: el día 12 de abril. Ya os contaré. :)

viernes, 12 de marzo de 2010

Visita al IMO

Ayer fuimos al IMO, en Barcelona. Llegar fue sencillo, pues las explicaciones que dan en su web son claras y precisas. Desde la estación de Sants cogimos el metro (línea verde) hasta la parada de Zona Universitaria, y al salir por la última de las bocas de metro (hay varias salidas) vimos justo enfrente una paraba de autobús, así que nos limitamos a esperar a que pasara el número 60 y este nos llevó hasta la parada de Bellesguard. Todas las paradas tienen su nombre indicado en un poste, así que no hay forma de confundirse (pese a que eché de menos los avisos de paradas en el interior del bus). La parada de Bellesguard está justo delante del IMO. Cuando bajas del bus y miras a tu alrededor lo ves allí delante, grande y moderno y con grandes letras que indican que aquello es el Instituto de Microcirugía Ocular.

Llegamos con tiempo de sobra, así que nos fuimos a la cafetería y comimos el menú del día, que costó algo más de 12€ por persona. La comida estaba muy bien y las instalaciones de la cafetería, con grandes ventanales, buenas vistas y cómodos asientos, parecían muy nuevas.

Nos fuimos a la sala de espera a las tres menos diez. La sala era muy amplia, de aspecto impoluto y también con grandes ventanales. Mi cita era a las tres y aún faltaban dos minutos cuando me llamaron ya para entrar.

Primero una doctora me graduó la vista, que nunca viene mal, y descubrí que por mi ojo operado soy capaz de ver si me ponen la graduación correcta. Parece que los cerclajes (el cinturón de silicona que me han puesto apretando el globo ocular) aumentan mi miopía, pero el aceite de silicona la disminuye, así que ahora mismo tengo el equivalente a una miopía de 3,5 dioptrías, que variará cuando me extraigan el aceite de silicona. El ojo derecho parece haber aumentado 0,25 desde la última vez que me gradué la vista, hace tres o cuatro años.

Después nos llevaron a otra sala de espera donde apenas estuvimos dos minutos, y luego a otra consulta donde ya me atendió el doctor García-Arumi, que a juzgar por el currículum que tiene debe de ser de esas personas que son capaces de hacer cuatro cosas a la vez por lo menos. Me miró los dos ojos y luego contestó a las tropecientas preguntas que le hicimos.

En primer lugar, dijo que la retina había sido bien soldada, que la anterior operación la habían hecho muy bien y que tenía muy buen aspecto, lo cual es una muy buena noticia. Aquí tenéis unas fotos que me hicieron de ambos ojos:


La de abajo es el ojo izquierdo (el operado), y la de arriba es del derecho. Sobre el derecho, el doctor me advirtió de que la retina se nota más delgada de la cuenta en la periferia, así que tendré que vigilarla por si se produjeran desprendimientos. En cuanto al ojo izquierdo, pues en la parte derecha de la foto veréis una zona amarilla irregular, que representa la zona en la que me aplicaron el láser para sellar la rotura. Sellaron una amplia franja, más o menos desde lo amarillo intenso hasta esa línea oscura que traza un círculo completo. Desde esa línea oscura hacia el exterior, que es como un neumático, es el cerclaje que comprime el ojo. Cuál no sería mi sorpresa cuando me dijo que el cerclaje no se quita, sino que se queda ahí de por vida. Eso no me lo habían dicho, y no es que me oponga ni nada de eso, pero sí que es interesante saberlo, y saber que por su causa mi miopía aumentará un par de dioptrías, dado que aumenta el diámetro antero-posterior del ojo, que es una de las causas de la miopía. Creo haber dicho anteriormente lo contrario: que el cerclaje compensaba la miopía. Por lo visto es el aceite de silicona lo que compensa, y el cerclaje lo que la aumenta.

García-Arumi aseguró que él operaría ya para extraer el aceite. La tensión ocular del ojo izquierdo está subiendo por su causa, ahora mismo la tengo en el límite de lo que son valores normales. La retina parece bien pegada y ya no hay motivo para tener ahí el aceite de silicona presionando. Si decidiese operarme en el IMO (por unos 2000€) el día 24 ya estaría operada y seguramente no tendría un postoperatorio complicado, porque el doctor no era partidario de poner gas, aunque también afirmó que esa decisión la tomaría en función de cómo fuese la operación. Si la operación va bien y la extracción del aceite se hace correctamente, no hay motivo para seguir presionando la retina. El aceite es lo que la presiona, pero esto sólo es útil cuando el láser aún está cicatrizando y necesita ayuda para mantener la retina en su sitio. Sin embargo, una vez que esta está ya asegurada, no hay motivo para seguir presionando nada con sustancias densas, como gas o aceite. Si durante la operación se produce un pequeño desgarro y se pone el gas para presionar, eso no pegará la retina, sino que retrasará el momento del siguiente desprendimiento, que sucederá en cuanto el gas se disipe. Si se produce ese pequeño desgarro entonces hay que volver a aplicar láser y valorar si hace falta el gas para mantener la retina en su sitio mientras el láser cicatriza. Si el desgarro es pequeño, tal vez ni siquiera sería necesario. Como dijo el doctor, lo principal al quitar el aceite es asegurarse mucho de que todo está bien. Si es así, la retina no tendría por qué caerse. Aseguró que un 60% de posibilidades de que volviera a caerse le parecía muy exagerado y comentó que él considera que, en buenas manos, un 90% de posibilidades de éxito es más correcto, y que estoy evolucionando bien.

Le pregunté si él consideraba que la siguiente operación era complicada, porque me estaba planteando operarme allí. Me dijo que la operación complicada era la anterior, y aunque la siguiente obviamente también hay que hacerla bien, es en realidad más sencilla. Me dijo que era decisión mía dónde me operaba, fue muy neutral y no barrió para casa. Valoró muy positivamente el trabajo hecho por los doctores Ramos y Peris en el Hospital General de Castellón.

Le preguntamos sobre el rol del vítreo (el líquido que rellena el ojo) y del humor acuoso que lo sustituye, y con total desprecio hacia el vítreo dijo que no servía para nada. Que cumplía cierta función en el feto al formarse el ojo, pero que en el adulto daba más guerra que valía, que no ejercía ninguna presión sobre la retina (y el humor acuoso sustituto tampoco) y que para lo único que servía era para desprenderla mediante tracción. Tal como lo pintó, le pregunté que por qué no me hacían una vitrectomía en el ojo derecho para prevenir, a lo que respondió que una operación no deja de ser un riesgo y que, mientras no pasara nada, mejor dejar las cosas como estaban.

Sobre cómo prevenir un desprendimiento en el ojo derecho, me dijo que lo único que podia hacer era controlarlo cada seis meses. En definitiva, no hay nada que hacer. Si se tiene que producir, se producirá.

Eso fue más o menos todo. En cuanto dejamos de hacerle preguntas el doctor se fue, como si alguien más estuviera esperándole, así que no tuve tiempo de rebuscar en mi cerebro en busca de más preguntas. No le pregunté, por ejemplo, a qué podría haberse debido la inflamación del nervio óptico que originó todo el asunto. Pero en general quedé bastante contenta con la información que nos dio y hasta con el precio, que pese a no ser barato (la consulta fueron 150€, fotos de la retina incluidas) tampoco fue todo lo caro que me esperaba.

Siguiente cita: el día 22 en Castellón. Veremos qué me cuentan. :)

sábado, 6 de marzo de 2010

Más fotos

Aquí tenéis el tamaño de mi pupila después de mi primera operación con láser, cuando se produjo el desgarro. Aquí ya había disminuido un poco el tamaño de la pupila, la tuve muuuy dilatada. Esto lo pongo como curiosidad, obviamente no se ve nada relacionado con el láser.



Cuando terminó la operación en quirófano (en la que introdujeron el aceite de silicona) mi aspecto era este. El ojo no me dolía (sólo pequeños pinchacitos), pero lo notaba hinchado. Me lo habían cubierto con esparadrapo, como podéis ver en la foto, y me prescribieron la postura que veis.

Al día siguiente me destaparon el ojo. Yo lo sentía del tamaño de un balón de baloncesto, pero como podéis ver en la foto no era para tanto:

Tres días después de la operación (la operación fue el día 16 y esta foto se sacó el 19) mi ojo tenía este aspecto. No sé cómo sois de sensibles, pero yo me esperaba algo mucho peor...

Hoy, día 6 de marzo (unos veinte días después de la operación) mi ojo tiene este aspecto:


Como veis, ya casi se abre como el otro, pero bueno, conserva un poco de hinchazón aún, que imagino irá desapareciendo gradualmente.

Aún no me dejan mirar hacia arriba ni tumbarme sobre el lado izquierdo. Como siempre tengo que dormir sobre el lado derecho, ahora me está apareciendo una llaga en la lengua, que choca continuamente con una parte de una muela especialmente afilada. Son pequeñas molestias con las que uno no cuenta, pero que molestan más que el propio ojo. :) Y hablando de dientes, para cepillarlos tras operaciones de este tipo recomiendo el cepillo eléctrico: quita muy bien la porquería sin necesidad de moverse apenas.

Y sigo viendo borroso, en ese sentido no hay novedad. :)

jueves, 4 de marzo de 2010

Para una segunda opinión

He pedido cita en el IMO (Instituto de Microcirugía Ocular) de Barcelona. Tengo entendido que allí hay unos excelentes profesionales, y teniendo en cuenta la importancia del tema me encantará contar con su opinión. :-) Este centro me lo ha recomendado gente de la Asociación de Retinosis Pigmentaria de Asturias, que están muy metidos en asuntos de oftalmología y tecnologías punteras relacionadas.

La cita será el próximo jueves día 11 de marzo. Por suerte, su web indica muy bien cómo llegar, así que espero no perderme...

De momento el ojo sigue yendo bien. Por las mañanas está un poco más hinchado, pero a medida que transcurre el día se va relajando. Ya se abre casi tanto como el otro y parece ir evolucionando bien.

lunes, 1 de marzo de 2010

La foto

He aquí al verdadero protagonista de este blog:

Tercera revisión

Hoy, 1 de marzo, he tenido la tercera revisión tras la operación. Parece que, de momento, todo va cicatrizando bien y la retina sigue en su sitio.

Esta semana ya he podido abrir más el ojo. Sigue un poco hinchado, y se nota principalmente en que cuando lo abro se queda sólo medio abierto, pero ya no llora, ya no parezco Mike Tyson y ya no estoy tan incómoda si lo mantengo abierto. Alguna legaña traicionera se atraviesa de vez en cuando y me causa molestias, pero masajeando el párpado con cuidado desde arriba hacia el lacrimal me libro del problema.

La visión con ese ojo es borrosa, tanto con gafas como sin ellas (lentillas, obviamente, no me dejarán usar en una larga temporada, al menos en ese ojo). De hecho, puedo decir que veo exactamente igual con las gafas que sin ellas (o sea, mal), y percibo en mi campo visual zonas nítidas y zonas borrosas, como a manchas, efecto que imagino se deberá al aceite de silicona contenido en el globo ocular. Por otra parte, mi visión ahora mismo es algo mejor que con mi miopía de 6.5, y ello se debe a los cerclajes que me han puesto. Como suponía, me han apretado el globo ocular hacia la retina con cerclajes (que son como cinturones) de silicona. Digamos que mi ojo ha quedado con forma de cacahuete. Como dijo el oftalmólogo: "si Mahoma no va a la montaña, la montaña irá a Mahoma". El ojo, deformado por la miopía, ha visto compensada esta deformación con el nuevo "cinturón" y, por lo tanto, ha compensado un poco la miopía. Pero vamos, que sigo viendo borroso y encima con las gafas no arreglo nada. Eso sí: al menos no siento ningún tipo de dolor ni molestia, salvo las mencionadas legañas, que por suerte ya van desapareciendo (hoy no he tenido ninguna).

Esta vez nos han explicado un poco mejor que lo que me han hecho ha sido una vitrectomía (extirpación del vítreo), poner los cerclajes y soldar la retina al globo ocular. El vítreo no se regenera, por lo que habrá que sustituirlo por algún sucedáneo, que no tendrá la capacidad de presión que tiene el vítreo para mantener la retina en su sitio. Esto hará que aumente aún más el riesgo de desprendimiento. No obstante, el oftalmólogo afirmó que, con desprendimientos gigantes, el porcentaje de éxito sin extirpar el vítreo solía ser del 1%, mientras que ahora parece ser del 80%. Démosle una oportunidad al sucedáneo... :-)

Sigo pudiendo estar en casi cualquier postura, salvo boca arriba y sobre el lado izquierdo. Puedo hacer en general vida normal, evitando coger mucho peso (dijeron que algo de más de 5kg aproximadamente ya sería excesivo) y procurando no moverme con brusquedad. Esta situación se alargará hasta la siguiente operación, que tendrá lugar lo antes posible después de que el ojo ya haya cicatrizado y curado todos los tormentos que le hicieron en la anterior operación.

Hoy también me revisaron el ojo derecho. De momento está intacto, aunque "eso no quiere decir nada" (palabras literales del oftalmólogo). Si el desprendimiento se produce, será de un día para otro y poco importarán las revisiones previas que me haya hecho.

La siguiente revisión la tengo dentro de tres semanas. Ya os contaré.